"“A pesar de mi sólida experiencia laboral, me sentía desorientada y tenía dudas al respecto de a qué quería dedicarme en el oficio en adelante, estaba apática y con sentimientos de culpa por no estar en modo laboral activo. Luego de reconocer cómo mi marcado lenguaje masculino limitaba no solo mi fluir libremente en oficio y mi relación, sino comunicar mis necesidades, hoy me tiene dándole valor a los deseos de mi alma, estableciendo qué quiero y en qué condiciones. Finalmente, integrar mis talentos a las emociones que los representan y estructurar mi ‘Mapa de Propósito’ me ha llevado a emprender una aventura para monetizar una pasión que nunca consideré. Eso, hoy me hace sentir emocionada y empoderada.” "